Torteyando

Publicado por Karla Torteya en REFLEXIONES el 6 de enero, 2016.

Taller de Kan y Li

Taller de Kan y Li

Seguir aprendiendo y sobre todo trabajando en mí misma en diversas formas: emocional, física, espiritual, es parte de mi trabajo como profesional de la salud, sobre todo a nivel emocional. Por eso todo los que se dedican a estar en esta área que es psicología se les sugiere tener apoyo psicológico también; no porque nos ayudan a liberarnos de las emociones de las personas que acuden a sesiones, más bien, el objetivo es continuar con nuestra interiorización, para seguir encontrando la maravillosa psique o alma y ser coherentes con nuestro trabajo.

Dentro de los talleres, cursos, acreditaciones que tomo en todo el año, me estoy dirigiendo ahora mismo hacia Cuernavaca, Morelos con la maestra y colega Janette Nutis al taller de Kan y Li. Este es de los talleres avanzados de la propuesta para la sanación total del maestro Mantak Chia quien creó un método que se llama Tao Healing donde toma diversas meditaciones, ejercicios, movimientos, masajes, curaciones, medicina, etc, de diversos maestros y monasterios a lo largo de diversos lugares del mundo y, con el apoyo de la medicina occidental, fortalece estas bases orientales.

Kan y Li trata de integrar al femenino (corazón, emociones, sentimientos), con el masculino (mente, acción o conducta, pensamientos). Claro, lo estoy separando para describirlo, pero en realidad es una unidad. El objetivo del taller es lograr el poder personal por medio de ese UNO que somos y que es la verdadera paz, amor, vida.

Les estaré escribiendo sobre mis experiencias de este taller, por lo pronto les comento que un día antes no logré dormir y es que entre la emoción de la alegría de participar en este taller y mis miedos que dan sus últimas patadas de ahogados porque saben que después de vivir Kan y Li en mí, será mucho más difícil doblegarme, someterme, intimidarme.

Les comparto una foto de uno de los talleres que he tomado con Janette Nutis, el de la energía femenina.

Saludos danzarines,

Karla Torteya