Torteyando

Publicado por Karla Torteya en REFLEXIONES el 12 de abril, 2016.

Que tus debilidades sean tu fuerza

Me siento vacía

"Se puede ser fuerte y débil al mismo tiempo. Un árbol que se dobla con facilidad puede considerarse débil, pero ese mismo árbol puede ceder ante un viento fuerte y así sobrevive cuando otros se rompen. La flexibilidad del árbol es su fuerza."
– Wataru Ohashi

Cuando leí esta frase entré en todo el conocimiento que había adquirido acerca de las capacidades condicionales del ser humano, esto en la Universidad Autónoma de Nuevo León cuando estudiaba la Maestría en Ciencias del Ejercicio. Las cuatro capacidades son: la fuerza, la flexibilidad, la resistencia o capacidad aeróbica y la coordinación.

Con el paso del tiempo y con lo que he estado aprendiendo acerca de mi misma y mi cuerpo, suelo pensar que la flexibilidad es la llave maestra para todos. El ser flexible ayuda no solo al cuerpo sino también a nuestros órganos principales a tener una buena cavidad y con ello salud.

La gente hoy en día se mata en los gimnasios durante tres o cuatro horas al día, cuando lo que se tiene que estar haciendo es flexibilizarse, sentirse bien y sobre todo tener esa capacidad de entender que lo débil es fuerte y que por querer ser muy fuertes acabamos siendo rígidos, duros, contraídos, resultando mucho más fácilmente romperse. Esto es vivir realmente la debilidad.

Todo mundo le huye a la debilidad, porque la debilidad es igual a dolor, pero el dolor es parte de nuestra existencia. Lo único que tenemos que hacer para que deje de doler por ejemplo, un músculo, es estirarnos para acelerar la liberación de ácido láctico ayudando con ello a regresar al músculo a su estado de sanación.

Hoy te invito a estirarte, a ir más allá de ti, a estirar tus miedos, tus enojos, tus fracasos, tu dolor y verlo como tus fortalezas para estar ahora en ti y ser lo que eres. Permítete SER integrándote, desde tu debilidad y desde tu flexibilidad.

Saludos danzarines,

Karla Torteya