Torteyando

Publicado por Karla Torteya en REFLEXIONES el 12 de abril, 2016.

Me siento vací@

Me siento vacía

En el pedir está el dar, una frase que es muy famosa para orientarnos hacia la importancia de sabernos (humildemente) que no somos perfectos y que necesitamos de los demás. Pero vernos carentes pareciera que es un delito o algo de débiles, niños o inmaduros.

Las creencias donde aquel que tiene mucho es feliz, es donde nos bloquea este sentimiento de unificación con el otro, mucho o poco parece que determina a alguien y se crea una serie de fantasías en cuanto a sí mismo y el entorno. Se nos olvida fácilmente que somos viajeros de esta vida, que estamos de paso en la tierra y que estamos aquí para vivir la misión del amor.

Pedir y dar es uno de estas oportunidades para nuestro desarrollo y transformación. Pero deshumanizamos nuestras conductas al humanizarlas con la razón. Pedir y dar debería ser un solo acto, es más, debería ser una palabra: darecibir porque incluye una acción que se necesitan dos, requiere humildad no sólo para el que pide sino también el que da, ya que el dar nos lleva a un acto de confianza. No sólo se lo demostramos al que damos, incluye también confiar en nosotros mismos, donde doy y sé que obtendré lo que di por qué tengo Fe que así será, esto se le llama desapego, donde me piden y estoy tan confiada que lo haré de una forma de amor personal a social y donde pido porque también me desapego de creencias del ego.

Hasta aquí suena maravilloso esto de dar y recibir, el problema es que ha sido enfocado hacia el afuera, y no en el SER, entonces inician todas esas heridas del alma que de un acto de solidaridad acaba siendo una carnicería personal y con los que nos rodean y todo por ser leal mas a la creencia que a la congruencia o al corazón. Un ejemplo claro de esto es el pensar que el pedir es de débiles, otra es que el que da es el fuerte, que si doy me quedo sin nada, que si no tengo derecho a pedir, o no les doy porque siempre piden, o me debe dar porque así es,etc. Todas estas creencias solo hacen que el acto de amor darecibir se fragmente y se vuelva en carente de todo sentido (de sensación).

Y este es la mayor dificultad que veo en mi consulta: el sentimiento de carencia, para el que pide y da así dividido, y entonces vienen a terapia porque algo les falta, hay vacíos, penas, desolación, enojos, injurias, heridas del corazón.

Hace poco vi un documental en YouTube HUMAN (de Yann Arthus-Bertrand, Goodplanet Foundation y Bettencourt Schueller Foundation) donde se puede observar la carencia del resultado de este concepto separado: pobres exigiendo con enojo a los ricos y ricos exigiéndose con culpa a sí mismos, donde reflejaban unos hambre física y los otros emocional. Y es que el acto de darecibir une lo interno con lo externo, porque el que no se atreve a pedir se muere y el que no se atreve a dar se pudre. Pero OJO, no vayas a caer en el juego del ego otra vez, exigir (frustración) no es pedir y dar con culpa (por deber) no es dar. Se da porque se está lleno de amor y se pide porque se ama a sí mismo, esto reléelo despacio y respirando profundo, te lo sugiero con todo mi acto de darecibir.

Te invito a esta tarea: antes de exigir (a la pareja, hijos, trabajo) dátelo primero y entonces pide y si vas a dar algo reflexiona antes si tú ya lo recibiste de ti mismo, o alguien más, entonces dalo, si no, volvemos a la carencia interna o externa, nos dividimos y nos perdemos de amarnos y amar.

Propongo que darecibir se debería de escribir así, seguido, para que su significado sea integrar, unir y nos lleve a la maravillosa oportunidad de SER.

Saludos danzarines,

Karla Torteya