Torteyando

Publicado por Karla Torteya en REFLEXIONES el 16 de octubre, 2015.

¿Estás dudando todo el tiempo?

¿Estás dudando todo el tiempo?

Acabo de entender que cuando dudo de mi misma es cuando más certera soy, esto es, si dudo es porque que hay un impulso en mi de mejorar, de ir hacia, de ver más allá y esto me recuerda a muchas personas que vienen a consulta diciendo que creen que están loc@s porque piensan todo el tiempo, cuando deberían de estar en paz, se dicen que “la loca de la casa” se desata y llegan con grandes estados de estrés, ansiedad y miedo.

¡Ay que dolor de cabeza!, cuando “la loca" nos embarca en grandes olas de pensamientos llevándonos a un gran caos de dudas e indecisiones y entonces creemos que estamos mal porque hay tanta gente que no tiene este tipo de tsunami emocional y nos cuestionan y juzgan como desequilibrado o loco, o por que eres tan raro o “freaky” y entonces viene el caos. La duda está para avanzar y los demás que nos arrastran hacia atrás. Porque cuando condenamos o tildamos de loc@ o inestable a alguien es exiliar nuestra puerta a la cordura. Porque apuntar hacia afuera es el resultado de estar ya en un estado de un ahogo emocional total, en una ceguera, que hace que confunda equilibrio con salud. Porque se ha estado tan estático que ya no sabemos ni que sentimos, tan doblegados, dominados y amaestrados que adormimos el vivir y ser para ser prudentes, seguros.

Así que cuando llegan a mi estudio en su primer sesión de SER Movimiento, sólo sonrío y les digo: ¡Hey! Otro loco, que gusto me da. Otro que quiere vivir. ¡Bienvenid@! Porque creo firmemente que el primer paso para sanar es el dudar, ¿de qué? ¡de todo!. De mi mismo principalmente, esos pensamientos de “¿lo habré hecho mal?” “¿por qué soy así?” “¿Qué es lo que me pasa?” Estas y muchas dudas que invaden, son la llave maestra hacia nuestro verdadero SER. Si no existiera, y sobre todo, si no le diera oportunidad a mi misma de sentir todas esas dudas, entonces todo estaría equilibrado, estático, ecuánime, prudente, IGUAL, en mi vida y nada cambiaría. Pero sería entrar en una jugarreta más loc@ porque “el equilibrado" es aquel que está estático y por lo tanto no se mueve, no avanza, no evoluciona, no trasmuta.

Benditas dudas, benditas olas de pensamientos que nos mueven de un lado a otro para llevarnos a nuevos destinos. No te angusties si tus olas llegan a ser tan grandes como un tsunami, quédate relajad@ y confiad@, porque en ese momento te está llegando una invitación valiosísima: convertirte en el propio capitán de tu barco, en buscador@ del gran tesoro: el de tu propia verdad.

Marta Ortiz, en una de sus sabias respuestas en su blog Abate Soderini comentaba a una de sus seguidoras "Pero te repito, no hay garantías, la vida no da garantías ni seguros, eso lo hacen las compañías de seguros y lo que hacen es pagarte con dinero cuando ya has perdido tu pierna. Pero a tu pierna nadie te la devuelve. La seguridad no existe, es una ilusión que nos hace vivir con miedo al futuro, que nos saca del presente que es donde está la vida. El futuro no es vivible, lo importante es lo que haces ahora, cómo vives ahora. Cómo vives ahora va creando un futuro que en todo momento será ahora también”.

Así que cada vez que vivas la duda alégrate que es la luz, como si fuera una linterna para internarnos en un viaje hacia tu centro, la oportunidad que nos damos para enfocarnos en nuestro ser real que quiere enseñarnos, una vez más, cómo seguir avanzando para llegar a ese puerto magnífico que es el vivir el ahora, con todo su potencial para SER dueño de ti mismo.

Las posibilidades de vida plena: infinitas.

Saludos danzarines,

Karla Torteya